lunes, 23 de enero de 2017

VIOLENCIA ANTITAURINA EN BOGOTÁ

Los violentos volvieron a actuar, esta vez en Bogotá. La rabia que llevaban dentro tras el regreso de los toros a La Santa María de Bogotá explotó ayer de la manera que mejor saben, insultando y agrediendo a los aficionados que pacíficamente acudían a disfrutar de una tarde de toros. Hay imágenes que hablan por sí solas. Insultos, escupitajos, lanzamientos de piedras y diversos objetos contundentes que provocaron que varios aficionados tuvieran que ser atendidos y trasladados a los hospitales con heridas provocadas por los antitaurinos.


Este es el caldo de cultivo que sus "líderes" están sembrando. Ellos alientan a las masas con palabrería y éstas ejecutan, pues el verdadero estado, la auténtica cara del Antitaurino es la mostrada ayer en Bogotá, todo lo demás es solo de cara a la galería.

Ahora que los subvencionados sigan con su demagogia barata, mintiendo y tergiversando.


Videos de Rosa Jiménez Caro e imágenes extraídas de la cuenta @economíadeltoro



La mejor respuesta fue la que dieron los aficionados llenando la Santa María de Bogotá, callando las bocas de los violentos y demostrando que BOGOTÁ ES TAURINA.




sábado, 21 de enero de 2017

SIN PELLIZCO, LLEGA EL BOSTEZO (BELVÍS DE LA JARA 21 ENERO)

Foto: Acisclo Sánchez

La pequeña localidad toledana de Belvís de la Jara celebraba su tradicional festejo conmemorativo del día de San Sebastián y lo hacía con una Clase Práctica a 3 euros para beneficio de la lucha contra el cáncer.
Media plaza en un festejo que arrancó a la una del mediodía y con menos frío del que se suele padecer en estas tierras. 

Se han lidiado seis novillos de Alejandro Vázquez correctos de presencia para el festejo siendo el sexto demasiado terciado pero a modo del torero que estuvo delante. Mansos los dos primeros, bueno el tercero, con mansa dejadez cuarto y quinto; bueno el sexto.

Hoy no vamos a realizar una visión de lo acontecido en el ruedo. Vamos a mostrar en qué momentos el público ha rugido y esos han sido tres:

Un alumno falló con los palos en dos de los novillos y suplió los nervios clavando un gran par a su toro, un par al quiebro de Guillermo Muñoz y la salida al ruedo de Estrella Magán. ¿Qué tienen en común? La sorpresa, ni más ni menos.

Es evidente que la escuela toledana está en un proceso de regeneración generacional normal tras la ausencia de Tomás Rufo, Aarón y Rafael González, pero de ahí a un festejo previsible va un mundo.

No creo que muchos acudieran a Belvís esperando faenas completas ni redondas en chavales tan nuevos pero sí acudimos con la idea de un pellizquito que nos haga viajar viendo el proceso de madurez lógico de los chicos. Hoy, de eso, nada.

Javier Gallardo no debió hacer ni el paseíllo. Su rodaje, madurez y mando le convirtieron en director de lidia. Atento a los compañeros, sobrado y con la calma que muchos de los actuantes no tuvieron. Para director de lidia sí, para jugar con un novillo como su primero quedó demasiado sobrado. Los pases sucedieron sin más ante la madurez de Gallardo y la poca estampa de su enemigo. Dicho esto, los pases adolecieron de más alma. Necesita, sin dudas, un enemigo mayor. En la atención y dirección, ni un pero. DOS OREJAS.

Aitor Fernández si debió mostrar más ante un enemigo mansito pero que no se comía a nadie. Trasteo lineal, sin inspiración y demasiado académico. La gente no entró en la faena y la espada tampoco ayudó. Lo malo, que no dejó nada para guardar. PALMAS.

Álvaro Alarcón sí tiene pellizco pero hoy no se ha visto tanto. Es indudable que ha mejorado y que tiene más fondo y corazón para aguantar a los novillos. Ahora bien, se echó de menos esa inspiración que gustaba e ilusionaba. Solo hubo algún retazo de ello y esperemos que no opte por la técnica frente a su clase. DOS OREJAS.

A partir de aquí el festejo, lógicamente, tuvo un rasero distinto. Jorge Molina y Miguel Zazo tuvieron el hándicap de su estatura frente animales terciados para ellos. Su labor quiso solo mostrar una tediosa teoría que quedó embarullada. Lógicos los enganchones, no tanto el que no hubiera algo diferente que llevarse a la boca con ellos. La oreja, innecesaria.

Estrella Magán. El ver algo diferente ayudó a despertar a un público que peleaba contra la hora de comer. Con el capote tuvo facilidad y en la muleta aprovechó que tenía delante un gran animal. Mientras tuvo fuelle Estrella ligó pero con un academicismo sin pellizco. Con la espada tuvo la fuerza moral de no perder la fe y mató a la última. La oreja, más que innecesaria. 

La gente se marchó aburrida y eso no es tolerable. No se puede abusar del academicismo y es necesario más pellizco y variedad. Gallardo está para más pero los demás tienen un camino largo en el que, esperemos, empiecen a pensar en algo más que en juntar pases. Algunos como Álvaro Alarcón, lo llevan dentro. 

Los que hemos podido ver a Rafael González, Tomás Rufo o Aarón vimos un proceso lógico de rodaje pero con un pellizco que hoy se ha añorado. 

viernes, 20 de enero de 2017

ANTONIO FERRERA EN BANDERILLAS NEGRAS



Hoy cumplimos un sueño. Tenemos el honor de recibir a un torero que es historia viva de la tauromaquia con una vida inseparable de su pasión y vocación. Un diestro que ha escrito páginas imborrables en el toreo y que ha sido capaz de perseguir y alcanzar el sueño de ser figura y adquirir la categoría de MAESTRO. Hoy hablamos con Antonio Ferrera.

¿Por qué decide ser torero?

No lo decidí, es un instinto natural que sale de tu alma, sobre todo, de niño. Torear con ocho años es un instinto natural que desemboca después en una vocación.

¿Con ocho años ya se tiene la capacidad de decidir?

No tienes capacidad de decidir, te dejas llevar por instinto e impulsos. Es el instinto de la inocencia de hacer algo que te llama desde tu sentimiento. Eso, en un niño, llama la atención. Es una inercia natural de algo que llevas dentro y que desemboca en una vocación natural.

¿Cómo se afronta la presión siendo tan joven?

Ni siquiera sabes lo que es, sí sabes lo que es la ilusión. Tienes la sensación de sentir sensaciones que otros niños no tienen. Puede llamar la atención el que un niño tenga inquietudes naturales de sentir cosas dentro en algo que tiene un riesgo que está ahí, que es parte del toro.

Entonces, en su caso, no existió presión de padres ni entorno.

Hay de todo pero cuando una vocación es pura y verdadera no existe la presión. Luego adquieres la responsabilidad, una educación importante como niño, como persona... también una educación taurina que asimilas de niño. Muchos niños pueden estar presionados por el entorno pero eso no es positivo para el niño ni para el toreo.

Hablemos de su inicio ya, digamos, más profesional sin caballos

Fue una etapa bonita y dura en la que había que labrarse camino día a día. Tuve personas importantes en este aspecto como el maestro Manzanares, quién me puso en mi primera sin caballos en Dax. Mi primer becerro lo maté en Alcuéscar y allí me puse mi primer traje de luces. 
El maestro fue una persona importante a nivel personal y torero, importante como profesionales, ganaderos y personas del toro en esa etapa. No me gustaría olvidar a Los Guateles con su mayoral Antonio, allí toreaba becerritas y veía a figuras como Julio Robles, Capea, Ortega Cano... 
Otra ganadería que fue importante en mis comienzos de niño fue la de Sebastián Ortigao Costa. Prácticamente, mis comienzos toreros fueron en ese país con "Variedades taurinas" en las que actuaban dos rejoneadores y yo a pie. Toreamos muchas becerradas en Portugal, una raíz muy importante en mis comienzos y formación.

Cuando una figura como el maestro Manzanares se fija en un niño como usted, ¿cómo se lo toma?

Era un niño muy tímido y verlo en un tentadero era un sueño, algo grandioso.  No me fijaba en nada más. Yo no quería torear, quería verles y absorber de esos toreros de época que tenían una cultura muy sana con mucha personalidad y que, con su presencia, ya te aportaban. Absorbías de ellos y crecías.

¿Se ha perdido esa cultura taurina?

No entro en matices. Yo tengo la esencia que he vivido de niño como era ver esos toreros que tenían una personalidad muy definida y una esencia de torero.

Esa novillada de Dax, ¿supuso un antes y un después?

Sí. Toreaba por la zona de Extremadura y Portugal y, a partir de ahí al quedar triunfador, mi carrera avanzó más. Toreé mucho por Francia, por el Norte, por la Rioja... A partir de ahí fui labrando mi camino.

Maestro, muchas veces se pide a novilleros por el mero hecho de banderillear. ¿Cómo desarrollar el concepto y no optar solo por el triunfo más rápido?

Yo banderilleo por vocación, no por imposición. A lo mejor hay veces que los Ayuntamientos piden toreros banderilleros, es verdad. Yo empecé con nueve años y es vocacional, ya que si no lo fuera no lo haría. Todo lo que he hecho en mi vida es porque lo he sentido. Cuando tenía once o doce años tuve una época en la que no banderilleaba a gusto, enredaba con el carretón y cuatro novilladas no lo hice. En la quinta salió un novillo muy bueno, no había andado con el carretón, estuve a gusto banderilleando y hasta ahora.

¿Qué le supuso pasar de novillero sin caballos a con caballos?

Supone mucho. La formación sin caballos fue exigente. Toreé novilladas fuertes en la zona de Madrid, fuertes y amplias, y cuando debuté con caballos estaba hecho en un punto exigente. Al debutar con caballos empieza un duro camino. Es otra vuelta de rosca más a tu carrera, que empezó joven (16-17 años). Debuté en Zaragoza en un certamen que montaba telecinco, luego salí a hombros en Vic con Barcial y mi carrera, desde ese momento, salió con más ambiente. En la dureza de las novilladas con caballos me pude abrir un camino para seguir haciéndome torero bajo los parámetros de la exigencia.

En ese camino de dureza recorre plazas complicadas y especiales como San Esteban del Valle. ¿Es necesario pasar por ese camino de dureza?

Curte en valores. No está bien que a un chaval le echen algo tan fuerte sin caballos, eso sí. Debe haber unos valores y mi padre en este aspecto exigió mucho porque me concienció de que cada novillada me la tenía que ganar en la plaza. Se acentúa una ambición de querer crecer, de querer luchar por tus sueños. Dentro de estos sitios de exigencia fuerte cultivas al hombre y a la persona también. Es básico, en los comienzos de la carrera de un niño, ir concretando formación de valores y personas. En mi casa tuve la suerte que mi padre me inculcó que aquí la verdad de uno se gana.

Un novillero con fuerza

El primer año fue muy exigente. Al segundo triunfé en Madrid y plazas importantes. Pude torear unas sesenta novilladas sin caballos en un año importante en el que pude desarrollarme como torero y abrirme camino en Francia. La alternativa llegó con una inercia mía y de muchos aficionados que iban captando mi concepto y con una lógica muy grande.

Con su permiso, saltando un poco en el tiempo. Cuando habla del concepto quiero preguntarle por el 2 de Mayo y el toro de El Cortijillo. ¿Ahí notó que muchos descubrieron un concepto que usted tenía pero no comprendían?

Cuando uno se siente comprendido es bonito pero es algo que uno tiene dentro. Son procesos naturales del artista el que la evolución del tiempo y las vivencias van en consonancia a tus sentimientos como torero. Siempre han sido conceptos plenos. Por las circunstancias, por la exigencia de resolver día a día a base de triunfar, quizás se podían transmitir de otra manera. Pero siempre mi concepto y base han sido muy profundos. El tiempo y las circunstancias los van desarrollando.

En esos inicios de matador comparte muchas tardes con El Fandi. ¿Se abusó mucho del cartel llamado de "banderilleros"?

No, no es que se abusara. Yo mataba corridas como la de Palha en Nimes a la que corté un rabo. El cartel mal llamado de toreros banderilleros tenía tópicos igual que los de años atrás. No se trató con el cariño con el que se debió hacer. El compromiso y la responsabilidad de nuestras generaciones es ése. Estoy encantado de hacer un palo del toreo bonito pero al que se le debe tratar con el cariño que merece por parte de las generaciones pasadas, presentes y futuras.

Tras salir de ese cartel vuelve usted a un circuito, con todos los respetos, de los pueblos

Tomé la alternativa y 1997 y 1998 fueron años buenos. Tuve un año duro en lo personal y me fui a Sanlúcar en el invierno del 99 al 2000. Ese cambio de rumbo fue importante en mi vida. A partir del 2000 Francia fue clave para coger la esencia de torero, el punto y el ritmo de las ferias. En 2002 salí a hombros en Madrid y me posicionó en un nivel importante. Como todos los toreros, tienes transiciones para madurar y ver lo que se quiere. Sanlúcar fue muy importante.

¿Volvió más fuerte?

Volví más hecho como hombre y como torero pero, sobre todo, con la mayor motivación para desarrollarme en torero para mí mismo.. Gota a gota esa idea fue transcendiendo en mi carrera.

La dureza que le mostró su padre de novillero, ¿le ayudó a superar esta etapa?

Más bien la exigencia. Cuando uno es más niño todo es llamativo al tener la facilidad de expresar el toreo. Mi padre, pese a eso, tuvo los pies en la tierra, y marcó los terrenos para que yo fuera capaz de labrarme mi futuro en base a lo que fuera capaz de hacer y estuviera dispuesto a dar. Con el tiempo, aunque son muchas exigencias, te das cuenta que aquello sentó las bases de mi carrera después.

Volvamos al dos de mayo.

Era un toro que parecía condenado a banderillas negras, no se dejó picar. Le dimos un refilonazo porque no se quedaba. Yo tenía fe, se la tengo al encaste, pero no sabía que iba a pasar lo que pasó. Recuerdo un par al quiebro en el centro del ruedo y la gente me respetó mucho desde ahí. 
En la muleta salió lo que había ido macerando en el momento y circunstancias que fueron. Mi alma se rompió. Fue una de las tardes más importantes de mi carrera por ver cómo me sintió Madrid, cómo me sentí yo con el toro. Sentí que Madrid se rompió conmigo como yo con ellos.

Luego llega la encerrona de Badajoz

Fue un antes y un después. Aquello no fue para demostrar nada a nadie. Era un reto interior propio y personal de necesidad artística con uno mismo. No era solo matar seis victorinos, buscaba que aquello tuviera fondo. En cada toro buscaba que mi tauromaquia tuviera la capacidad de afrontar la tarde de forma natural de una manera que me hiciera sentir torero. Marcó mucho mi vida como torero.

Victorino. Usted, en la época del cartel de banderilleros, no tenía la necesidad de matarlas y la pedía como en Pamplona, ahora hablaremos de esa tarde, ¿qué le empujaba a ello?

Siempre he querido no dejarme nada dentro. Teniendo la capacidad de coger otras corridas era un reto artístico intentar que aflorara mi concepto con ese tipo de toros y en plazas de responsabilidad. Victorino en Pamplona era un reto al igual que la alternativa con ellos.

Pamplona, no digo más

Te conecta a lo que es la vida del torero. La realidad y lo imprevisible de esta profesión. La tarde empezó complicada con una cornada en el muslo que me pegó el primero. En la enfermería los doctores querían intervenir pero yo me veía en condiciones. El segundo me hirió también en el muslo. El espíritu de los toreros para superar esas circunstancias no es para demostrar que eres el más valiente ni quién aguanta más. Es un sentir que tus sueños y sentimientos están por encima de cualquier circunstancia desgarradora y dura que sea. Ver cómo se desarrolló la lidia de ese toro, cuajarlo y rubricar mi obra son momentos que quedan grabados en tu corazón y en tu alma.

Siguiente paso, Disparate y Mecanizado

Me han marcado mucho. Han marcado el valor de la esencia y el sentir de lo que amo como es esta profesión y por el palo que he mamado. Transmitir eso, exponerlo y compartirlo en un marco tan especial como La Maestranza, con un público que siente como ése... no tengo la capacidad de explicarlo con palabras. Lo viví y desarrollé en mi alma.

Llega el percance en la cima, ¿cómo se supera?

Cómo es la vida. Independientemente que seas torero o no, la vida nos habla. Personas anónimas superan componentes de su vida complicados y yo lo absorbí como una lección más de la vida. A partir de ahí buscar ser positivo en el sentido de que en el toreo estamos expuestos a lo imprevisible, que te pones un traje de luces jugándote la vida delante de un toro. Independientemente de lo que pase después haces eso. Fue un accidente que supuso interrumpir mi carrera pero estoy agradecido a mi profesión pese a que me ha dado muchos momentos difíciles. También me ha sacado de otros momentos complicados.
Aprendes a comprender, a ver la vida y a sentirla. A partir de ahí está la evolución natural como persona y torero para seguir indagando en lo más profundo de ti para ser quién eres.

Además de todo esto, ganadero. ¿Qué buscaba para dar ese paso?

Al principio buscaba disfrutar, para uno mismo, con amigos y compañeros. Fui ilusionándome y tengo la ganadería en dos partes: Santa Coloma (Alipio, vacas de Dionisio y sementales de La Quinta y San Martín) y el palo de Domecq (Arribas, Guateles y El Torreón). Lo que más me gusta es profundizar como torero y aprender del toro. Del toro aprendes mucho y también sigues aportando. Es una apuesta más, es como dar todavía más a tu profesión. En esto, gracias a Dios, soy muy prudente. He lidiado solo novilladas, mis pretensiones no son más altas. Sin caballos y algunas con caballos desde prudencia y respeto. Ser ganadero es serio, sacrificado, muy costoso. Tienes que poner mucho amor, corazón y sacrifico. Ser ganadero hoy en día a los niveles que se están llegando las ganaderías es complicado.

Maestro, le escucho hablar y tengo claro el estar con un TORERO que vive por y para el toro.

Muchas gracias Jaime. Desde los siete años, para bien y para mal, he mamado el toro y he vivido todo para el toro. Esto me ha hecho crecer como torero y como persona. 

jueves, 19 de enero de 2017

ALFONSO ORDÓÑEZ ARAUJO EN BANDERILLAS NEGRAS


Maestro de maestros. Una leyenda del toreo que nos regala una conversación inolvidable. La noche acrecentó la sensación de vivir un sueño mientras el genio fue desgranando recuerdos de grandeza y gloria sobre la base de la humildad y los valores. Hablamos con Alfonso Ordóñez Araujo.
Agradecemos a su hijo Cayetano el facilitar esta conversación inolvidable y a ambos el cariño con el que fuimos tratados..

Hijo de una figura de época y miembro de una familia torera, ¿"obligatorio" el ser torero?

No. A mí me gustaba y la primera condición que nos puso mi padre es que tenía que estudiar, como mis hermanos. Todos estudiamos. Unos con más proyección y otros con menos. Los dos mayores hicieron dos de los tres años de Bachiller mientras que Antonio y Pepe hicieron comercio, era más corto. Yo empecé Bachiller y me matriculé de Périto Agrícola.
El ambiente del toro en el que vivía era muy bonito. Nací en una casa con cinco toreros, contando a mi padre. Los cinco hermanos lo intentaron. Mi tío Antonio (nació en Marbella) fue el primero, Manolo (nació en Cortes de la Frontera) porque mi abuelo era carabinero y le destinaban a los distintos fielatos, controles de carretera. Luego nosotros otros cinco. Varios primos hermanos fueron novilleros con picadores y uno es director de la Escuela (Eduardo Ordóñez Acosta que tomó la alternativa con más de cincuenta para ser director).
Uno de mis hijos, Cayetano, lo intentó. Francisco y Cayetano Rivera... son dieciocho Ordóñez los que hemos intentado ser torero.

Hablamos de su primera vez en los toros.

Como premio a haber aprobado tercero de Bachiller mi padre me llevó a ver la alternativa de mi hermano, tenía yo doce años. Se la dio Aparicio con Litri de testigo en una de Galache. Hacía mis pinitos mientras estudiaba en Escolapios Calasancios. Nos recogía una caminoneta al salir del colegio que llevaba un ex jugador del Atlético de Madrid. Un coche rubio americano en el que llevaba siete niños al colegio y se ganaba sus perrillas. Hacia yo mis primeros pinitos en Ciudad Lineal, dónde un banderillero me enseñaba a coger los trastos.
El día de los toros mi padre no habló nada y yo menos, pendiente de todo. Había ido con siete años en el debut de mi hermano Cayetano y me llevó un cuñado de mi abuela, mi madre era hija única. Se me quedó grabado un dato. Sé que mi hermano cortó un rabo porque he visto en casa al novillo y escuché la historia. De aquel día lo único que recuerdo, era muy niño, era un torero de blanco y plata, Rafael Martín Vázquez. Era la despedida de Dominguín el 31 de Julio de 1944 en una del Duque de Tovar dos días antes de tomar la alternativa en La Coruña. Había tomado ya una en Colombia pero renunció a ella y la tomó aquí. No fui más hasta la alternativa de mi hermano.

Viviamos en la Calle Maite, cerca de la plaza de toros de la Carretera de Aragón. A llegar a Manuel Becerra, a la misma distancia de Las Ventas que de ahí a mi casa, me dijo mi padre.
- "Niño, ¿qué te ha parecido?"
- "Después de ver a Antonio, voy a ser torero"
- "Será que lo vas a intentar, ¿no?"

Al llegar a casa me callé. Mi madre había tenido noticias por teléfono de mi hermano. La frase más normal en mi familia era "sin novedad". 

- "Consuelo, mira lo que ha dicho el niño"

Me lo había aprendido y dije:

- "Mamá, voy a intentar ser torero".

Mi madre no vio a ninguno. Se quedaba rezando porque saliera todo bien. Una madre con cinco hijos (dos toreros, uno novillero y uno banderillero), y un marido figura del toreo era una señora acostumbrada al sufrimiento, nunca fue a los toros. A nosotros no nos vio. En el campo nos vio una vez porque la engañaron la primera vez que me dejaron torear y a mí me sorprendieron.
Me dijeron que cogiera la muleta e hiciera lo que pudiera en una ganadería de unos amigos como era Pedro Gandarías (Urquijo), cerca de Madrid. Era banquero y fue ganadero poco tiempo. Tuvo afición pero sus negocios le impidieron dedicarse a ello. 
En realidad fue mi segunda vez porque había toreado en Trebujena en Núñez Guerra con unos amigos. Nos echaron unas becerras medio cruzadas a las que dimos unos "trapacillos" e hicimos lo que pudimos.
Mi vida ya iba camino de ser torero o por lo menos de intentarlo. Era lo que había vivido en mi casa. Estoy muy contento de haber elegido ser torero, de haberlo intentado como decía mi padre. Entre novillero y banderillero, cuarenta años.

¿Cómo toma el paso del oro a la plata?

Con quince años estaba en cuarto de Bachiller matriculado para examinarme de la Reválida y matriculado de Périto Agrícola a través de la amistad con un señor de Sevilla. Él tenía como ahijada a María Rosa, pareja de Antonio El Bailarín, una señora de categoría. Sigo con amistad con el hermano. Maria Rosa se casó con un torero colombiano pero duró poco el matrimonio.

Me acuerdo que un día estaba en casa de Carlos Núñez y no me acoplaba con una becerra.

- "Cuando te canses, niño, me dejas la muleta", dijo mi padre.

Me cansé pronto y él pegó veinte... tenía cincuenta años. La vaca tenía más pilas que yo por no decir otra cosa que suene más feo. Mi padre le pegó esos veinte y dije que era muy difícil. Toreé en Sevilla y triunfé, en Valladolid muy bien y varias novilladas en Barcelona. Tuve ambiente pero sin llegar a nada. Iba yo ya masticando que era complicado para mí.
Debuté en El Puerto con Chicuelo hijo y Curro Romero ante una de Fermín Bohórqez en la que estuve bien pero no maté bien, raro en mí porque se me daba bien la espada.

Me hicieron una propaganda en Dígame, semanario taurino, en la que pusieron tres fotos: una de busto, un lance y un natural. Alrededor varias veces la palabra torero. A la semana siguiente, en Valladolid, dos o tres aficionados me dijeron que tenía que hacer honor a esto señalándome la publicidad.

El apellido pesaba. El peso de la púrpura pesa. Eso me metió el convencimiento de que era muy complicado. No quise tomar la alternativa aunque me la ofrecieron, ¿para qué?
Llegué a un acuerdo con Antonio porque le hacía falta un hombre para el campo y me metí sin tener ni idea. Me quité con 21 años en 1960 y estuve año y medio llevando la finca, aprendiendo de la gente que sabía. Debes aprender del que sabe y yo siempre he buscado aprender, lo lograra o no.

Un día se hizo un tentadero de machos y faltaba una persona para cortar los novillos con las varas. Ahí me entró el gusanillo. La finca de mi hermano era de bravo con dos líneas: Atanasio y Carlos Núñez, muy buenas ambas. En los tentaderos, con el ambiente, me comía por dentro el ¿por qué no banderillero?
Estaba muy bien pagado, mi hermano siempre fue muy buen pagador. Él empezó desde abajo y conocía lo que se pasaba. Ha procurado siempre rodearse de gente de valía y tenerlos satisfechos económicamente y en lo personal con un trato humano que es esencial en la vida.

Hablé con él

- "¿Lo has pensado bien?. Tú sabrás, eres ya un hombre.

Pretendía a mi mujer de después, quería encauzar mi vida y no quedarme con la amargura de ver que podía ser alguien dentro del toro sin ser matador. Estar tantos años de banderillero ha sido una satisfacción tremenda.

He ido con tantos toreros que un día en una charla dije que habría toreado con más de cien. Un aficionado coleccionista, con biblioteca me dijo "117 matadores, 41 novilleros y una con rejoneador".
Solo una de rejones porque no me gustó. Fue en un festival en Jerez de los Caballeros con Agustín García, amigo de la casa. Dijo mi hermano que fuera para soltarme.

Veías el escalafón en Aplausos y con el 70% de los primeros había toreado yo. Hubo una época en la que solo toreaba con matadores. El año que me fui de Paquirri le dije que más dinero que él no iba a ganar pero que torearía más. Toreé 87 de las que 30 fueron con Curro y 50 por fuera. Toreaba con todo el que me pagara bien, sin importarme su categoría.

Me tenía que labrar un porvenir. Luego de con mi hermano me fui con José Fuentes de novillero y me hice. Cuando Antonio reapareció íbamos cuatro en la cuadrilla y él me probaba para que me reconocieran por mi valía y no por ser su hermano. Él era exigente para él y con los demás. Siempre hemos tenido claro que el mejor capotazo es el que no se da, ha sido una máxima. He tenido la suerte de ver extraordinarios capoteros como Juan de la Palma. Hay grandes banderilleros en la actualidad, chavales preparadísimos. Es otra forma de ver el toreo. El toro es distinto. Es más bravo, más noble que nunca al estar más cuidado en todos los sentidos, tiene menos fiereza.

Tengo setenta y ocho años y hace mucho que dejé de torear pero vivo y pienso en torero. Ahora soy asesor en La Maestranza y de mis experiencias siempre busco lo positivo. Los toros me siguen apasionando, no hay una fiesta más bonita que ésta. El imán del público atrae mucho y te llena de satisfacciones. He estado (por el martes) en la misa de un señor que fue presidente del coso y me he encontrado con profesionales y aficionados, hemos hablado del toro. Nos sigue atrayendo y yo sigo con la misma afición que cuando toreaba.

He ido a varias conferencias a las que acuden chavales de las Escuelas. La última a la que fui fue en Córdoba y allí los chavales te preguntan pero yo a ellos también. Se quedan como diciendo "¿qué dice este hombre?" cuando les pregunto, ¿cuántas veces has mudado la uña del dedo gordo del pie?. Hoy salen tan preparados que las vacas no les pisan. Las vacas no les pisan porque tienen menos fiereza, menos genio y van con más suavidad. No es que lo vea más fácil pero sí veo que hay menos pelea con el toro.
Esto es un ser humano contra un animal y al revés. De la única forma que le puedes es funcionándote la cabeza y haciendo a cada toro lo que necesita en cada momento.

Fíjate, entre novillero y banderillero, cuando me jubilé, con cincuenta y cinco años la Seguridad Social me reconoció cincuenta y seis cotizados. De novillero toreé unas ochenta picadas porque como era alto el becerro se me quedaba pequeño.

¿Cincuenta y seis años cotizados en cincuenta y cinco años?

Lo conseguimos en una lucha de picadores, banderilleros y matadores. Por cada tres actuaciones nos reconocían un mes cotizado a la Seguridad Social. Estuvimos nueve años en un régimen especial hasta que en 1980 conseguimos entrar, de pleno derecho, en el régimen general. Fue una lucha de todos.
El empresario lo es pero el matador es el empresario de su cuadrilla. Nos pretendían enfrentar a matadores y cuadrillas, divide y vencerás, pero nos mantuvimos unidos. Date cuenta que América y Francia no nos la reconocían. Contando eso me salen unas dos mil toreadas.

Mira, el otro día presencié el caso de una señora que reclamaba sus derechos de una cartilla internacional. El de la oficina le dijo que lo pagaba Bélgica que esa cartilla contaba mucho. La convencieron. Fui a arreglar un papel a la Seguridad Social y siempre he buscado aprender. Estaba con el director en su despacho y entró un compañero con el problema de la mujer y le convenció. ¿Qué mejor cartilla que la belga y su pensión? No por ser de Bélgica sino porque estaba arreglado bien allí.

Mira, volviendo a lo de las uñas. Recuerdo que cuando empecé no era torpe pero lo primero que se aprende es a defenderse, es lo primero que debe hacer uno. Luego dominar y hacerlo bonito pero lo primero es defenderte. Debes evitar que te coja 

Llega una anécdota maravillosa

Tengo cinco cornadas y varios huesos rotos, siempre con el capote que era con lo que era más poderoso. Sabía banderillear por los dos pitones, me enseñó un gran banderillero. Mi padre lo hacía y un día le dije "papá, quiero banderillear". Todos mis hermanos lo hicieron menos Pepe. He visto a Antonio hacerlo en plazas como Zaragoza, cuando le apetecía o lo veía necesario.
Hemos sabido hacerlo todos como un recurso más. Cuando le dije lo de banderillear a mi padre me dijo: "Es sencillo. Vete a esta dirección y pregunta por José Mejías, Pepe Bienvenida".
Vivía yo en el Barrio Salamanca a unos trescientos metros de su casa en General Mola. Pregunté por él y dije "Dígale que soy el hijo del Niño de la Palma". 
Salió un hombre con una bata blanca preciosa y un pañuelo elegantísimo. Eran las once de la mañana del sábado.

- "Me ha dicho mi padre que me enseñe a banderillear". Le repetí el recado de mi padre porque pensé que no se había enterado.

Sacó al Papa Negro, a su madre, a su hermana Pilar y a Juanito. Ángel Luis vivía en América.

. "Niño, repíteme lo que me has dicho"

- "Me manda el Niño de la Palma, mi padre, para que usted me enseñe a banderillear".

- "¿Os dáis cuenta la grandeza del toreo? Que me mande Cayetano, de los mejores que he visto, a su hijo para que le enseñe a banderillear yo.

Con el tiempo me di cuenta por qué me mandó. Pepote, no me dejo que le llamara Don José, era tan bueno que jamás me cogió un toro en banderillas y he banderilleado unos cuatro mil.

La única vez que me pegaron en banderillas fue por un compañero que se resbaló con el carretón. Dejé de banderillear con el carretón porque toreaba más de setenta, ¿qué más práctica que ésa?. Esto es algo que se aprende y no se olvida, tenía recursos para banderillear por los dos pitones.

A su memoria llega otro monstruo, Curro Romero. Yo, sin palabras.

A mí el gran público me ha conocido cuando me coloqué con Curro porque te dejaba mucho campo para tí porque él luego hacía lo que hacía, era distinto a todo el mundo.
Un toro de Marqués en Sevilla. La segunda vez que le puse al caballo le dije a Curro (habíamos toreado juntos de novilleros):

- "Curro, se ha orientado la gente que es bravo y bueno".
- "Mejor para tí y para él. Tú te vas a llevar todos los premios de Sevilla con el capote y el toro va a hacer lo que debe"

El segundo toro no nos gustaba y él le cortó las dos orejas. Ya nadie se acordaba del toro ni de mí. Esas cosas te dejan huella.

Estamos ante un mito. A su memoria llega su hermano de nuevo.

Con Antonio íbamos tres haciendo la rueda (repartir el trabajo). En 1967 Palomo y El Cordobés habían toreado mucho en una portátil que llevaban "La Guerrillera" al no arreglarse con las empresas fuertes. En 1968 sí lo arreglaron. Córdobes era un figurón y el otro también, era normal que se arreglaran sin romperse la cuerda. 
Ellos discutían por la de Galache pero no querían torear juntos tras un año entero haciéndolo. Stuyck les dijo que uno debía ceder y que mientras llamaría a Antonio porque llevaba dos años sin ir. En su reaparición triunfó con Pablo Romero, no hacía ascos a ninguna, pero le operaron y en 1966 no pudo ir y en 1967 no se arreglaron. No se arreglaron pese a que había amistad y había sido exclusivista suyo. Le brindó Antonio uno en San Sebastián a Jardón, imagínate.
Lo de Galache se resolvió. Le preguntó Livinio a Antonio que si la quería y dijo que quería Conde de la Corte, Urquijo y Marqués de Domecq, aunque eran las fuertes. Así no hay discusión le dijo. Triunfó en las tres.

Me tocó parar uno y a mí me gustaba pararlo y al segundo soltar la mano. Al cuarto lance me dio una voltereta que terminé con un pantalón de monosabio. Fue por la noche a verme a casa de mi hermano Pepe, el único que vive. No me preguntó ni cómo estaba. Estaba tirado en el sillón y me dijo.
- "¿Cuánto te pago a ti?
- "Maestro, nos das diez mil pesetas aunque nos pertenezcan siete mil" (a todos nos pagaba igual fuésemos banderilleros, picadores, chófer o mozo de espadas).
- "Yo he ganado dos millones setecientas mil pesetas, déjame que los naturales los pegue yo. ¿Qué necesidad tienes tú de pegar naturales de salida con el capote?"

Sin que me diera tiempo ni a respirar me dijo
- "Pasado mañana vamos a Zaragoza y si no quieres ir hay un señor que le hace falta el sueldo"

Fíjate que dos lecciones me dio. Has hecho lo que no debes pero si lo haces, no te dejes coger. No me dejé pero el toro era bravo y yo quise serlo también, a cojones gana él. A Dios gracias solo me dio una paliza. 
Me dio dos lecciones. El matador es el importante, el responsable de todo aquello. Si cae él, caemos todos pero si cae uno de la cuadrilla, uno le sustituye.

Todos con los que he ido, sean figuras o humildes, merecían para mí todo el respeto del mundo. A lo mejor es humilde por no llegar a triunfar pero es tan valioso como si fuera figura. La vida es así. En todo influye la vida y en el toreo no iba a ser lo contrario.

El maestro me pregunta, ¿cómo te encuentras?
No tengo palabras pero me atrevo a una pregunta más. Me gustaría preguntarle por su toreo a una mano. ¿De dónde sale?

De mi interior, de ver muy buenos toreros. Cuando me coloqué con Fuentes iba con un figurón, Joaquinillo, torero de Sevilla. El Pipo me había apoderado a mí y me ofreció ir con Fuentes. Las condiciones me gustaron y fui. Antes me habían ofrecido ir con El Pireo y había dicho que no. A Fuentes le vi muchas condiciones. Me pagaban como una corrida, era novillero, y me interesó ir con él; le veía proyección. 
A los treinta dos años de haber toreado con él de novillero volví a hacerlo en Linares de matador, fíjate si ha durado. Ha tenido menos cabeza fuera de la plaza que dentro pero no cabe duda que ha sido un grandísimo torero.
El Pipo me dijo "Vete tú al sorteo", ¿cómo iba ir yo a un sorteo estando Joaquinillo?. Eso me lo agradeció él, por cierto luego fue mozo de espadas de Fuentes. Me dijo esa tarde que no quería banderillear y le dije que yo lo haría. Por respeto a su edad, al hombre, lo hice. Le dije que él estuviera en su sitio y que cuando quisiera que fuera yo, iría. Fue muy pocas veces las que me dijo que fuera porque era muy bueno y tenía raza.
Antes de irse de mozo de espadas mató seis Fuentes en Zaragoza por cogida de un mexicano y uno de allí. Joaquinillo se fue a por el toro y pegó cinco o seis a una mano como solo puede pegar el mejor.

Es un toreo muy bonito, de recursos. El toro pasa más lejos que a dos manos. Torear a dos manos es complicado pero a una mano lo es más. Es un recurso. Yo he soltado la mano desde que empecé. Me gustaba dar dos o tres capotazos y soltar la mano. Me veía con facilidad a una mano.

El maestro nos hace una "foto" del lugar desde que habla. Como no podía ser de otra manera, torerísimo.

Me siento muy a gusto. Estoy viendo una foto de mi padre vestido de corto. Es un caballero que luce un chaquetón precioso, un marsellés con un cuello de piel impresionante en una casa señorial antigua.
Veo una foto de mi primer becerro con los cinco hermanos juntos. Fue en Colmenar de Oreja el 7 de octubre de 1954 y estamos por orden de edad, no de antigüedad: Cayetano, Juan que era banderillero pero mató un becerro en honor a mi debut, Antonio, Pepe y yo.
Miro y veo a mi hermano Cayetano dando un pase de rodillas a uno de Prieto de la Cal en Sevilla.
Veo un trofeo de Ronda mío que me dio el Ayuntamiento por ser el torero de plata que más goyescas ha toreado.
Veo un apunte de Flores, pintor, en el que salgo yo banderilleando un Murteira.
Veo una foto de mis nietos, de mis nietas... de mi mujer que me falta hace cuatro años. Estoy rodeado de arte.
Felicitaciones de Navidad de este año, una placa de mis compañeros que me dieron el año pasado en Madrid "por mi ejemplar comportamiento dentro de la plaza y fuera". Todo eso hablando con una persona que sabe escuchar, estoy muy a gusto.

Ni se imagina qué supone esto para mí.

Mira, la obligación del que hacen una entrevista es contentar al que le va a escuchar. Cómo hablo con el corazón pienso que tú lo debes recibir igual y transmitirlo tal y cómo te digo.

Maestro... Pronto vuelve a hablar del toro, ¿quizás dejó de hacerlo en algún momento? Queda claro que educación, valores y toreo van de la mano.

Por fuerza no puedes con el toro. Al mejor que yo he visto ha sido a Antonio Ordóñez Araujo, mi hermano. Era un ser especial. He visto a grandísimos toreros, he admirado a muchos. Con uno de ellos tuve la suerte de estar anunciado para torear juntos pero, por lesiones suyas o mías, nunca coincidimos. El Viti. También señalaría Curro, Dominguín, Paco Camino, Parrita...
Mira, Parrita en 1951. Le dijeron que si estaba matando un becerro. Su puso rodilla en tierra y pegó diecisiete naturales. Se levantó al rematar y dijo, ¿a qué no es tan chico?. Era altísimo y el toro parecía más chico. A toreros de mediana estatura le dan más mérito que a uno alto pero el peligro es el mismo. El alto, por serlo, no tendrá más facilidad.

De las mejores preguntas que me han hecho me la hizo una niña de 8 años, amiga de mi nieta, con la que hizo la Comunión. Se acercó y me dijo:
- "Don Alfonso, soy una amiga de su nieta Rocío. Yo le quería preguntar, ¿cómo se maneja un toro?.
- "Depende de la condición que tenga. Si es buena es más fácil pero si es malo es más difícil". Se lo dije así para que lo entendiera. Fíjate qué pregunta. Me hizo otra.
. "Si el toro es más pequeño, ¿es más fácil?.
- "No, cómo te decía antes las intenciones cuentan. Si tienes buenas intenciones es más fácil". Me comprendió perfectamente.

Es una pregunta muy buena. He estado en varias conferencias y charlas taurinas y me preguntan mucho es si no me he sentido defraudado al ser banderillero. ¿Por qué? Me sentía realizado como banderillero y me pagaban por hacer lo que me gustaba. No fui matador por voluntad propia.

Imagino que también mucho por su hermano le han preguntado

Normal. Alfonso Ussía decía de él que era el mejor de los de antes de antes, de los de su época y de los que puedan venir. De los que he visto ha sido el más grande. He estado en una charla de Cajasol, entidad financiera de Sevilla, en la que estuvo Paco Camino, con el que toreé de novillero. Dijo que Antonio era el que le hervía el agua y que si tenía defectos él no se los veía.
He saludado tres veces con banderillas en mi vida. Dos en Sevilla y una en Sangüesa dónde me habían pegado una voltereta de novillero y treinta años después toreé de banderillero. Un gracioso hizo un comentario que me tocó el amor propio, saqué la inspiración y me obligaron a saludar. He procurado cubrir el expediente en banderillas lo más digno posible. Con la máxima de Pepote de que que el toro es el que tiene la fuerza y yo el arte y la habilidad. El arte le tiene al que toca Dios con la varita. He sido afortunado de nacer en mi familia y estoy orgulloso de llevar el apellido Ordóñez.

El final, una filosofía de vida.

Siendo honrado consigues lo que te propongas. La honradez y la sinceridad es fundamental en la vida igual que la generosidad. Manos que no dais, ¿qué esperáis?. La vida me ha enseñado a ser normal y estoy orgulloso de esto.

Gracias maestro.

miércoles, 18 de enero de 2017

LOS TOROS EN CÁCERES PINTAN BASTOS

18 de enero de 2017 y sin noticias sobre ese pliego que supuestamente se estaba elaborando y donde según se  había aprobado en pleno,  la gestión de la Plaza de Toros de Cáceres no podía ser inferior a un periodo de 20 años y sin subvención alguna. Una auténtica locura, un chiste en el que el Partido Popular cacereño cedió para lograr la abstención de Ciudadanos y así se pudieran aprobar los presupuestos municipales del 2017. Es decir, la Tauromaquia utilizada como moneda de cambio.

A día de hoy nada de nada, como si a nadie le interesara que hubiera toros en la ciudad. Sólo un artículo que apareció ayer en el diario Hoy y que no es nada esperanzador.

Todos son culpables de esta situación y si aún no ha habido tiempo de sacar el nuevo pliego, sólo un milagro podría hacer que este año volvieran los toros a Cáceres. Creo que los aficionados nos merecemos una explicación si finalmente volvemos a quedarnos sin toros.

Imagen cogida de Alfonso Ibarra

martes, 17 de enero de 2017

RAFAEL SOBRINO HABLA EN BANDERILLAS NEGRAS



Sábado por la tarde. Una voz cálida y de hombre bueno me responde al teléfono en la cita concertada antes de una operación leve en la vista. Amabilidad y mucho cariño en las palabras de un maestro que nos regala una conversación torera a corazón abierto. Hablamos con un mito, Rafael Sobrino.

Hablemos de sus comienzos

Yo empecé como todos los chavales, tentando en las ganaderías de alrededor. Se fue corriendo la voz que andaba bien en esos tentaderos y me pusieron en Sevilla en las llamadas "novilladas de noveles". Estuve bien y me repitieron. Me pusieron en una picada en la que yo, de verdad, no puede estar bien al no estar preparado. Después lidié novilladas sin caballos y pasó el tiempo sin torear.
Peralta, paisano mío, me llevaba de sobresaliente ya que antiguamente los rejoneadores llevaban uno cuando no mataban. Estuve varios años con él y me metió de banderillero cuando le faltó uno en su cuadrilla. 
Cuando pasó el tiempo me fui viendo preparado para iniciarme de banderillero a pie, era mi ilusión. Empecé en pueblos sin caballos, luego novilladas y corridas sueltas hasta que me fui abriendo paso, poco a poco. Toreaba con novilleros de mi zona. Fui cogiendo bastante cartel entre los banderilleros y me avisaba la gente joven. Con el tiempo fui escalando puestos hasta que me llamaron matadores.
Me coloqué con un novillero de Morón, Manolo Aroca y después con José Antonio Campuzano, Rafael de Paula, Marismeño, Macandro de novillero y matador. Finalmente con Emilio Muñoz y dieciséis años con Espartaco.

Con el que acaba.

Me cogió un toro en los corrales de Segovia pegándome once cornadas cuando no me quedaba mucho tiempo para la jubilación, me la anticipó. Me dio bastante fuerte y lo pasé muy mal. En el transcurso de la recuperación, cuando fui al campo con Espartaco, vi que no estaba bien para ponerme delante del toro y colgué los trastos.

Un percance poco habitual al estar dentro de los corrales.

Cometí un error por tener bastante confianza. Me he criado en casa de Peralta y allí encerraba vacas, novillos y toros ganando confianza para andar en corrales. Había un toro rechazado para Segovia y se había situado en el centro del corral y no se le podía quitar. Estorbaba para un sobrero que venía en un camión que estaba situado en el trágala de la plaza. 
Se le estaba moviendo mucho los bueyes de un corral a otro. Una vez que entraron los bueyes me taparon al toro y yo quería irme de una tronera a otra para cambiar de corral. Se quitaron los bueyes y me dejaron descubierto. Me cogió por la pierna y me sacó al centro del corral liándose conmigo, fue impresionante. En el momento que me sacó para el centro del corral me tiraba para arriba y abajo y ahí mi mente trabajó ligera acordándose de mi familia, a la que yo creía que no iba a volver a ver. No es fácil vivir eso.

La emoción embarga al maestro. Un nudo en la garganta hace difícil seguir preguntando ante un HOMBRE que cuenta un episodio como éste.
Maestro, ayudó a salir de ese percance su tremenda forma física.

Se llevaron seis horas operándome. En la plaza estaban a la espera de noticias del hospital para ver si me moría y paraban la corrida o si salía bien y la echaban para adelante. Viendo que del hospital no había noticias la echaron para adelante. Todo el que participó lo hizo pensando en el hospital quedando impresionados ante algo tan impresionante como aquello. Mi compañero El Ecijano iba en el coche y Rafael Moreno con un pañuelo, el chófer era dueño de una relojería. Guillermo me llevaba la mano puesta en el vientre y cada vez que respiraba él notaba que el aire salía entre los dedos. Eso me lo contó después. Cuando fueron a verme Guillermo y Espartaco el médico les dijo que gracias a mi fortaleza, son sus palabras, salí adelante. Dijeron que no era un hombre y sí un elefante. Yo recordando estas cosas me emociono.

Es duro pero el maestro destila ternura en sus palabras y anima a continuar. Le admiro, no puedo evitarlo. 
Volviendo hacia atrás, ¿fue duro el cambio del oro a la plata?

Es desilusionante porque mi ilusión era querer ser torero, matador de toros igual que los que comenzamos esta carrera. Cuando tomé la decisión del cambio lo acepté con toda mi fortaleza que tenía y con el corazón y alma toreros. Así he podido desarrollar mi carrera con mis matadores.

Muy joven en las filas de Rafael de Paula, ¿qué se aprende al lado del genio jerezano?

Lo que se aprende es a saborear un toreo diferente. Una forma de interpretar el toreo que está en manos de los bendecidos por la varita mágica del arte. Todos los toreros no lo tienen, otros tienen otras virtudes. Yendo con ese torero lo que hace uno es saborear ese arte incomparable cuando les surge aunque todos los días no surge. Uno lo ve como algo mágico.

Usted, un extraordinario capotero, ¿cuál es su secreto?

Vivir para y por el toro. Estar siempre concentrado fijándote en las grandes figuras y su colocación delante del toro, en las banderillas y en el tercio de varas. Todo ese movimiento que tenían esas grandes figuras vistas y alternando con ellos hace que aprendas y saques tu oficio poco a poco. Así vas consiguiendo poder dominar el capote, templar a los toros y llevarle lo más largo para que el matador vea buenas condiciones para que lo desarrolle en la muleta.

¿En qué maestros se fijaba?

Chávez Flores, Tito de San Bernardo. Un torero que alterné como Alfredo Fauró, Rafael Corbelle que era un grandísimo torero. Luis Parra "Parrita", en mi compañero Guillermo... en todos esos me fijaba. De todos ellos trataba de coger las cosas buenas pero aplicándolas a mi forma.

Su gran fortaleza y afición le hizo saltar, hasta desde el tendido, a por compañeros caídos.

Siempre he tenido la inquietud por una cogida. En el tendido no podía, la de Pepe Luis Vargas fue especial, pero cuando estaba en el callejón y veía a un compañero caer saltaba a recoger al que fuera. Hay muchas fotos en las cuales llevo muchos toreros a la enfermería. Hay fotos de una cornada a Ortega Cano en Zaragoza gravísima con el capote, de Tomás Campuzano en la misma plaza, Curro en Aranjuez.... Una tarde en Barcelona llevando a Ricardo Chibanga... 
Una foto muy peculiar es una cornada en Málaga a Muñoz y estaba en el suelo cogido debajo de la barba. La gente estaba asustada y él también al correr la sangre por el cuello. Muchos dudaban a la hora de ir a por él pero yo tenía confianza con el torero y le cogí en brazos. Yendo a la enfermería iba riñéndole porque el toro le estaba poniendo en dificultades y le había avisado. "¿Por qué te pones si te va a coger y te ha avisado?". Él no decía nada, bastante tenía con la cornada en el cuello.

Su compañero Ecijano nos hablaba que ustedes eran una gran familia

El primero para lograrlo era la confianza que daba Espartaco, figura y bellísima persona. Nos daba una confianza para ser una familia. Íbamos a hacer las cosas lo mejor posible para el triunfo del matador. Si el triunfaba, triunfábamos todos.

¿Cómo ve el que los banderilleros se desmonteren?

Esto es una fiesta compartida y cuando él matador pega veinte pases... somos banderilleros por no ser capaces de pegar esos veinte pases. Nosotros somos protagonistas en banderillas y al que le gusta, me parece perfecto.

¿Cómo ve el toreo en la actualidad?

Hay mucha gente joven que está tratando de hacer las cosas bien y lo hacen. El toro te embiste mejor que el de hace cuarenta años y es más bravo, fijeza, con más galope. En otras épocas embestía más descompuesto y costaba más trabajo banderillear. Yo siempre he tenido como referencia a un banderillero excepcional como Julio Pérez "Vito", ha sido el mejor que he visto nunca.

¿Cree que se han perdido valores en el toro?

No. Lo que pasa es que el público no es el mismo. La sociedad tiene mucha rareza por estas personas a las que no le gustan los toros. No conocen al toro y oyes decir barbaridades.

¿Se ha perdido el hablar de toros?

Sí, eso sí. Soy de Puebla del Río a catorce kilómetros de Sevilla y cuando quería ser torero iba a relacionarme con la gente de Sevilla: picadores, aspirantes, figuras, apoderados... Las figuras estaban en los bares y podías ver a figuras, era como ver a Dios. Belmonte, Rafael Gallo, Pepe Luis Vázquez, Fuentes Bejarano... Tenían una relación con los que más estaban en su nivel y nosotros les mirábamos. Se tomaban su café hablando de toros igual que en Madrid en los bares típicos, hablando de toros. Eso hoy es diferente, eso ya no existe. Se ha perdido. Con la modernidad de los teléfonos están en contacto con ellos y el trato personal se ha perdido. Ese contacto personal entrañable ya no está.

¿Qué tiene de especial Sevilla?

Está bendecido con el arte para el toreo, flamenco y todo lo que conlleve arte. Sea lo que sea, siempre en primera fila.

¿Qué toro no olvida?

Dos han marcado mi vida. Facultades de Manolo González al que Espartaco cortó las dos orejas. Le banderilleé con todo el sentimiento y expresión que puede poner un torero acordándome de mi padre. Otro fue uno de Concha y Sierra con Manolo Aroca confirmando en Madrid. El toro se fue a los medios y el matador me dijo que fuera a pararle. Le paré sacando una mano y otra a un lado y otro. Formé tal alboroto que cuando el torero fue a brindar le obligó a que me le brindara. En crónicas dijeron "Vaya tío el Sobrino", triunfo para un banderillero. "Un peón con música" me comparaban con el maestro Bienvenida, ¿qué más orgullo para mí?. 

Una excelente carrera a base de afición

La tenía y sigo teniendo. Voy a casa de amigos ganaderos como Campos Peña en la Marisma y cuando las becerras están templadas las coloco en el caballo. Las pego tres capotazos y no me cambio por nadie. De allí a La Puebla no paro de pensarlo.

La Marisma

Cuando quería ser torero, con dieciséis años, toreé muchas noches con la luna en la Marisma. Cerca de la Marisma, Dehesa de Abajo, vivía un compañero que luego fue conmigo como Antonio Bejarano, hermano de El Avispa y Enrique. Ellos vivían en una choza y un compañero y yo íbamos en bicicleta. Tenían preparado un caballo y salíamos a la luna. Antonio era un fenómeno acosando.
"Ustedes id achantando que en ocho minutos la tenéis aquí". A los ocho minutos ya la estábamos toreando. Luego toreaba hasta él, padre de Vicente Bejarano. De noche era un verdadero fenómeno acosando y con ellos y mi compañero, luego se fue a Francia, aprovechábamos las lunas más fuertes para torear.

Una escuela de valores

Allí han aprendido muchos toreros pero no les voy a mentar por si se molestan.

Algún compañero suyo citó un nombre, Paco Ojeda.

(Risas) Estaba un día toreando en Campos Peña y le dije 
- "Esos muletazos son de La Marisma"
- "¿Cómo lo sabes?"
- "Los he pegado yo también", son para defenderte cuando las vacas no sabes por dónde te venían. 
José Luis Parada y otros toreros han visitado la marisma. Los de Sanlúcar solo tenían que cruzar el río y estaban allí.

Para terminar se despide "saludos a toda la gente del toro con los que ahora tengo menos contacto. No estoy en activo pero les veo por televisión. Les mando un abrazo y le deseo mucha suerte a todos los que se visten de torero"

Gracias maestro.

lunes, 16 de enero de 2017

SOBRE EL FESTIVAL SUSPENDIDO EN ALCALÁ DE GUADAIRA

Se ha liado una buena tras la suspensión del Festival taurino que estaba anunciado en Alcalá de Guadaira y que aquí, hasta donde podemos, vamos a tratar de resumir lo acontecido.

Todo empezó torcido cuando , que yo recuerde ahora, salieron tres carteles diferentes anunciando el festejo y cuando la primera empresa que se anunciaba como que daba el mismo, Iniciativas Iliberis S.L,  emitió un comunicado diciendo que ellos no eran la empresa de dicho festival.

“Como responsable de Iniciativas Iliberis S.L. comunico que no tenemos nada que ver con la organización del festejo taurino programado en Alcalá de Guadaira. Nuestro nombre aparece vinculado a la organización sin nuestra autorización”.

Luego se difundió en twitter un hashtag para apoyar a la Hermandad del Soberano Poder de Alcalá de Guadaira, organizadores del Festival, por los ataques que estaban recibiendo de antitaurinos. Unos ataques que entran dentro de lo "normal" cuando se organiza un festejo de este tipo, pero nada a priori tan grave que fuera suficiente para llevar a cabo la suspensión del mismo. Si hay algo más, lo desconozco.

Al día siguiente la Hermandad saca un comunicado en su página web donde dice que el festejo se suspende por problemas administrativos y burocráticos. Si entráis en su web podéis leerlo http://soberanoalcala.com/web/ . Aún así se sigue diciendo que ha sido por los ataques de los Antis, dándoles una importancia que no merecen.

Esto provoca que la Hermandad tenga que cerrar su página de Facebook, no ya por los ataques de los Antitaurinos sino por los propios taurinos que les acusan de plegarse a las exigencias y ceder ante los radicales animalistas.

De hecho tras el comunicado emitido hoy por el Ayuntamiento de la localidad sevillana y si todo esto es cierto, el motivo de la suspensión del festejo no ha sido por los ataques antitaurinos sino por falta de algunos permisos.

Les dejo el comunicado y que cada uno saque sus conclusiones, yo simplemente me he limitado a intentar contar los hechos.


¿NADIE DICE NADA DE ESTO?

Me sorprende que ningún medio de "información taurina" se haya hecho eco de lo que la cuenta de Lances de Futuro comentó por twitter y las dificultades que está teniendo la empresa de José María Garzón para hacerse con las cartas de compromiso de los toreros que llevan sus competidores que también se presentan para gestionar La Malagueta. Lo rápido que son algunas veces para comentar lo que sucede en las redes sociales y de esto nadie dice nada..
Como ya adelantamos en Banderillas Negras, Lances de Futuro se presenta también a un concurso que puede convertirse en una guerra entre las grandes "casas" del toreo : http://banderillasnegras.blogspot.com.es/2017/01/juntos-somos-mas-guerra-abierta.html




domingo, 15 de enero de 2017

JOSÉ LUIS DE LOS REYES EN BANDERILLAS NEGRAS





Once de la noche. El teléfono presenta la foto inconfundible de un torero llamándome, José Luis de los Reyes. 

- Buenas noches, maestro.

Con la educación de quién se mueve por la vida con ella se disculpa, sin motivo, por no haber podido antes devolverme la llamada debido a su trabajo y arrancamos una conversación, ¿para qué entrevistar?

- Cuando quieras Jaime. 

A partir de aquí se sucede una conversación en la que no logro cumplir su encargo de tutearle. Es imposible negar que el torero tiene la capacidad de hacerte sentir cómodo. Además, su preparación y educación salen pronto a relucir. Un torero muy inteligente, lo enseña pronto.

¿Por qué decide ser torero?

Mi padre era muy aficionado y desde mi más mi tierna infancia recuerdo haber asistido a los toros. Tengo una imagen grabada, me impactó. Fue la primera vez que acudí a la Plaza de toros de Madrid y recuerdo que, desde la grada, vi el amarillo del ruedo. Mi padre me llevó al centro de entrenamientos del Olivar del Señor Antonio y me quedé fascinado por la impronta de los toreros. Tenía unos quince años y tomé, internamente, la decisión de intentarlo. No sé si de conseguirlo.

Agustín, amigo común, me contaba que jugaron juntos al toro en el colegio.

Había ya un conato. Mi padre hablaba de toros en casa, de sus toreros favoritos, compraba El Ruedo y Dígame. Ojeaba ya esas revistas yo e, imagino, que algún escarceo infantil tuvimos en 7 de EGB elucubrando, en nuestras cabezas, hacer juntos alguna suerte del torero. Me lo has recordado, sí.

Su formación se inicia fuera de la Escuela

Empiezo a recibir mis primeras nociones de toreros locales, la gente que yo frecuentaba. Cándido Noriega, Ángel Cuenca Martínez, Enrique Marciel... yo me juntaba con ellos, entrenábamos. También Ortega Cano en sus años de todavía no figura, Pedro Benjumea, Antonio Briceño... De una forma natural fue surgiendo el ponerme delante de la primera becerra. Luego llegó el vestirme de luces en la parte seria del bombero torero en Alcobendas. 



El nombre de mi ciudad de la infancia hace que no pueda resistirme. José Luis, yo solo pude oír a los mayores hablando de toros en la ciudad, ¿cómo eran los toros en Alcobendas?

Alcobendas tuvo un gran torero, Benigno Aguado de Castro, a quién le dio la alternativa Manolete. Antiguamente se celebran los toros en la plaza del Ayuntamiento Viejo. Se cerraba por los extremos y calles adyacentes con la peculiaridad de que tenían que abrir entre toro y toro para que pasara el coche de linea. Esa calle, Marquesa Viuda de Aldama, era la antigua Nacional I. 
Cuando yo toreé fue en una portátil situada en el Paseo de la Chopera en un conato por devolver los toros a Alcobendas. Se hicieron dos novilladas sin picar con Victorino Martín hijo El Campeño... y el Bombero Torero en el que yo maté un novillo de Adolfo en su parte seria. 
Al año siguiente se repitió en otra ubicación que no recuerdo y allí fueron dos novilladas picadas y una sin picar que maté yo. Subí el escalafón matándola con Raúl Galindo, una de Pablo Mayoral. 
Fueron los años 1981 y 1982, los dos últimos años con toros en Alcobendas.

Me invade la nostalgia por una ciudad a la que adoro y que marcó mi vida. Impagable el que me haga recordar mi vida allí. No puedo evitar seguir indagando por un mundo apasionante.
¿Cómo era El Olivar?

Uno de los problemas de hoy es que esos míticos centros de entrenamiento de diferentes toreros, de épocas variadas, han desaparecido. Se viví la vida del toro con amistad de modestos y figuras.

Vistalegre fue uno de esos centros, Fuente del Berro con Julio Aparicio, Casa de Campo... A finales de los setenta y comienzos de los ochenta se bajaba al Olivar y cualquier mañana te encontrabas con Antoñete, Curro Vázquez, Sánchez Bejarano, Macareno, Jaro, Chicorro, Pepe Ibáñez en el tránsito de pasar de torero a banderillero figura, Serranito, Algabeño... 
Bajabas y empezabas yendo a la caminata matutina. Los embriones de torero escuchábamos y nos imbuíamos de ese espíritu torero. 
Hoy es la T4. Andábamos con Paco Alcalde, Soro, El Cali... Escuchabas anécdotas, revivías faenas, conflictos entre figuras del toreo de época, como ejecutaban Camino, Viti... El toreo se transmitía de forma oral de mayores a jóvenes dónde los jóvenes deben cuidar y mejorar ese legado. Eso, hoy, lo echo en falta. El torero entrena solo en la mayoría de los casos.
En El Olivar se jugaba al frontón, deporte torero por antonomasia, con raquetas de madera y pelotas de tenis. Había verdaderos duelos con gente que movía muy bien la bola, saltaban chispas. El señor De Frutos, era muy admirador de los toreros, y nos lo ponía a disposición. Se hacían comidas como arroz, judías con liebre... surgía la tertulia, la partida. Se confraternizaba. Allí comencé. 

Hablamos de sus inicios

Desde 1981 a 1983 estuve en la parte seria de los espectáculos cómicos, desaparecida cantera de toreros. Te enfrentabas a animales distintos, viajabas... era una escuela de vida. Lo simultaneé con la escuela de Madrid y toreé dos veces en Las Ventas, debut y repetición. Quizás no tenía condiciones para más, el sistema... lo más posible es por no tener condiciones. Era un torero correcto como matador, no era de relieve, sin puntos destacados pero con mucha afición. Me ofrecieron la alternativa en 1989 y dije que por qué no. En esa época no te pedían un número de novilladas picadas y podías, casi, pasar de sin caballos a matador. Maté cuatro corridas, una por año, y un puñado de festivales. A los cuatro años consideré que había tocado mi techo y que no podía alcanzar cotas más relevantes, me faltaban cualidades. En el año 1992, como quería ser torero, pasé a banderillero.

¿Fue una decisión complicada?

No, cuando se tiene claro que hay que reunir muchas condiciones como matador, si eres honesto no es un cambio difícil. Hay que tomar las decisiones aunque algunas cuesten más que otras. Fui entendiendo que el funcionar como matador era casi un milagro. Se necesitan más condiciones de las que la gente se cree.

¿Cómo empieza en las filas de plata?

Me hice banderillero y en 1992, acabando la temporada, toreé siete de manera testimonial. En 1993 arranqué con Romerito, el novillero que más toreó ese año. Me presenté como banderillero en Madrid, Barcelona, Nimes, Zaragoza... y al acabar el año me llamó Curro Vázquez.



Casi nada

Es mí ídolo desde que llegué a El Olivar, era el torero de mi madre. Yo entrenaba de salón con Curro, le caí bien. Consideró que yo era el idóneo para entrenar con él, tenía unos 17 años yo. Le embestía, me encantaba. Era un sueño hecho realidad. No te puedo hablar más que bondades de él. A la hora de hacer a los banderillero jóvenes es el más carismático. La gente me ha conocido gracias a que Curro Vázquez tuvo la deferencia de llevarme en su cuadrilla. Ahí aprendes todo, te haces torero. Por lo menos en mi caso. Fue un verdadero privilegio.

Los continuos errores entre el tú y el usted derivan en contar una bella anécdota.
Luis Miguel Campano me contó la anécdota de que no le salía llamarle de tú a Curro Vázquez. Algo así me pasa a mí. 

No soy Curro Vázquez (risas). Una vez le dije "Maestro, tú eres Curro para mí y yo José Luis para ti". Ha sido santo y seña, me ha llamado varias veces. Reapareció y contó conmigo. Toreé con él en Vistalegre, en su retirada lidiando su último toro.

Un gran capotero y en sus filas, otro.

De matador era un zaragata con la capa. Al que venía bien le pegaba un lance. Curro te forma en el sentido más íntegro de la palabra. Con él entiendes el tempo del torero que has de entender en la plaza. Transmite mucha tranquilidad en la plaza. Eso es esencial para el nuevo. Cuando te colocas con un corajudo, sin tacto, tendencioso... Curro es lo contrario. Te transmite templanza desde el sorteo, te invita a su habitación para hablar con él sobre el sorteo, sobre la corrida. Te llama para tomarte un café antes de la corrida... eso te calma. Cuando vas a la plaza te habla de la tarde, de hacer bien las cosas, despacito. Nos miramos y hablamos, había mucho sentido de equipo. Cuando sale el toro te va hablando, intercambiando puntos de vista. Es un gran director de orquesta y lidia. Tiene el torero en la cabeza. Ve rápido a los toros. Para mí ha sido una gozada.

Se va fraguando una carrera de figura.
Al final no le voy a creer cuando me dice que no lo fue.

No, figura es mi hermano Carretero. Yo he sido honesto y respetuoso con la profesión. Al irse Curro Vázquez me dejó con credibilidad y marchamo de buen torero. Al año siguiente, 1995, arranqué con Uceda Leal y me llamó Cristina, todavía no había explotado. Toreé con los dos. Cristina salió a hombros de Madrid y, al finalizar la temporada, me coloqué con ella.
Ahí conocí otras facetas del toreo como torear en otros países hasta que en 1998, voluntariamente, salí de la cuadrilla. En 1999 me llamó Ángel Gómez Escoria, muy querido en Madrid, a las puertas de la alternativa. Conocí otra cara del toreo que no conocía, las duras. Me sirvió aportándome experiencia y ver el otro lado de la luna.

En el 2000 volví con Curro, Alberto Ramírez (hoy empresa de Castellón). En 2003 me llamó Antonio Vázquez para ir con un novillero prometedor como Iván García. En 2004 estuve con Antón Cortés. 2005 con Perera, Del 2006 al 2008 con Iván García y Javier Castaño. Terminé en 2008 con José Manuel Más a quién apoderaba la empresa de Madrid, era un novillero extraordinario. Me quité por lesiones.



Duro final

He tenido muy poquitas cornadas y leves pero las lesiones eran roturas de ligamentos. En 2008 me costaba entrenar e irme de los toros. Por eso decidí quitarme antes de bajar el nivel aceptable que tenía. No quise seguir por mí, por honestidad y por respeto a la profesión y me quité. Me dedico a otros menesteres.

Quiero hacer constar que hubo un torero que siempre contó conmigo y que el toreo no le ha hecho justicia, Juan Antonio Esplá. Me llamó cuando me hice banderillero y me retiré con él. 17 años de banderillero que estuve contó conmigo y me dio la opción de torear mis fechas sueltas.

Por Juanvi conocí a Mendes y sintonizamos, contó conmigo. Toreaba menos corridas y más festivales en esa época pero fue muy enriquecedora. Estuve ocho-diez tardes con Juli incluyendo los seis toros en Madrid. Lidié a Hechicero de Fuente Ymbro al que cortó oreja.



¿Ahora me da la razón? Fue usted algo más que "normalito".

No he batido récords ni he tronchado toreros con el capote. He banderilleado bien al tener buenos maestros como Orteguita, muy puro, nada parecido a lo que se lleva hoy en día. Entraba y salía andando de los toros. La escuela que yo pillé dio una generación de toreros muy buena, con muy buenos formadores. A Andrés Vázquez le recuerdo con mucho cariño, transmisor de conocimientos. Gregorio que decía al pan, pan y al vino, vino. Martín Arranz, un taurino extraordinario, un visionario, alma mater de las escuelas modernas junto con Molinero.
Salieron toreros como Bote, Fundi, Carretero, Taurina, Joselito, Fernando Plaza... toreros con fundamento sólido y sabiendo hacer bien las cosas.

Una escuela de valores.

La tauromaquia representa valores. Ahora no se llevan los valores. La tauromaquia refleja los ciclos de la vida, el triunfo y el fracaso, sol y sombra, la abnegación, sacrificio, compromiso, arrojo, valentía... eso no se lleva y por eso la tauromaquia esta postergada. Esos valores nos lo supieron transmitir Molinero, De la Cal... También un respeto por la jerarquía, por la profesión, la liturgia, conocer la historia del toreo, conocer los motivos de esto, las morisquetas de Antoñete a qué venían... Debía haber un curso obligatorio de historia del toreo. El aficionado tiene disculpa porque paga pero el profesional tiene la obligación de conocer la historia del toreo. El profesional debe conocer cómo ha pasado el testigo de mano en mano y por qué sigue en vigencia. El motivo de que gente se calce medias anacrónicas, se ponga un vestido fuera de uso y se plante delante de un toro a jugarse la vida. 
No se puede tener una memoria taurina que se limita, digamos, a Espartaco. Que hables de Márquez, Rodríguez, Machaquito, Belmonte o yo que sé y te digan que eso qué es lo qué es. Es meritorio ponerte delante del toro porque te mata igual que ayer y siempre. Entiendo que torear es otra cosa, es la herencia recibida de forma indirecta (no te nombran caballero con una espada como en Camelot). Por El Olivar te decían "esto es así". El toreo ha tenido una evolución técnica y artística pero se ha roto el hilo conductor.

Hablamos de los novilleros al citar a Luis Miguel Campano

Es uno de los novilleros con más fuerza desde El Cordobés hacia acá. Era la gran esperanza blanca. Le nombras y parece el Pleistoceno siendo ayer. Se ha dado una voltereta respecto a costumbres, usos, mañas... Manolo Chopera echaba novilladas para novilleros, con hechuras y ahora es un despropósito al ser corridas de toros. Son despeñaderos de toreros y vocaciones. Para que te pongan en un pueblo te piden haber ido a Madrid. Esto es al revés.

Los integrantes de la escuela hablan con unos valores que ahora parecen desaparecidos. Sin rencor al pasar del oro a la plata.

Muchas veces le digo a Fernando Galindo que somos la generación perdida salvo honrosas excepciones. Hay una panda suelta que madre del amor hermoso. Yo he sido muy malo pero tenía compañeros de época a quién veía con un orgullo de la profesión, sabiéndose torero. Pronto iban a aparecer en el sorteo con bermudas y chanclas de dedo. Cuando me coloqué con Curro era el niño y toreábamos con figuras y banderilleros figuras. Tomaba nota, les respetaba y me daban cuartelillo. Pegaba una lapa el toro y me decían los Corbelle e Ibáñez "bien niño" pero te lo tienes que ganar.

Muy cambiado el toreo

Veo ahora al torero como cifras. Esto no es de funcionarios ni las cuadrillas son lacayos. Antes todos eran toreros. Ahora hay honrosas excepciones como Rafa González, Raúl Ruiz, Luján, Trujillo, Carretero.. pero no voy a los toros. Me gustan los Pirri, Agustín Serrano, Joselito Rus... ése es el tipo que me gusta. Esos capotes, dando el medio pecho... esos son mis quereres.

Siempre con el matador delante

Mi generación tenía muy claro que no comíamos de los monterazos, comíamos de los muletazos y triunfos del matador. Todos tenemos que remar para que el matador pueda salir triunfante de aquello colaborando. No sirve de nada que pongas dos pares de banderillas de lujo si luego el matador no pega un pase. Hay que ser eficaz y breve. Si fuera a la inversa cobraríamos más los banderilleros que los matadores. El que tiene mérito es él pues se pasa por los muslos muchas veces al toro aunque tú te lo hayas pasado una vez.

Curro me decía, cuando salía el toro bueno, "vamos a abrazarlo". Te quitabas la montera si lo merecías pero siempre contando que él podría pegar veinte pases de máxima categoría

Su concepto del toreo aflora con más profundidad.

No se puede dar lo mejor de ti durante ochenta o noventa tardes. Hay que bajar el listón y buscar la excelencia. Hay que prodigarse menos para que te vean con más agrado. Seleccionar más y no torear en un barbecho. No soy demasiado halagüeño, no digo que se vaya a acabar, pero el enemigo no duerme. Esos animalistas, ese buenismo, ese me la cojo con papel de fumar, no pongo toros en horario infantil pero si tacos y víctimas de la guerra de Oriente. 
El toreo es muy verdadero, se vive y muere de verdad. La sangre es de verdad, se muere de verdad. No sangra el toro para verlo sufrir, es otro pedo como dicen en México 
Nos están cercando, nos ponen en el mismo saco que el toro en la calle. Nos la metieron con los menores de catorce en Barcelona de forma sibilina. Nadie se rasgó las vestiduras diciendo que iba poca gente. Había mejores aficionados que en Madrid pese al cuartito de entrada. No veas que pulso tenían para cantar el toreo. Han tenido tres plazas a la vez y ha sido santo y seña. Es una falacia que no es taurina. Las alternativas más postineras eran en Barcelona y no en Madrid ni Sevilla. Todavía no me han dicho qué espectáculo metía más gente, al margen del Camp Nou, que La Monumental. Se fueron a hacer gárgaras Olot, Tarragona, Figueras...  Todo empezó con las trabas a las portátiles. No me quiero poner agorero pero qué bien lo han hecho.

No me gustaría terminar sin preguntarle por su oficio actual.

Hace cinco años me dedicó a la nutrición, gestión y control del peso. Una actividad que se cruzó en un momento delicado de mi vida en el que tenía muchos dolores en todo mi aparato locomotor. Cogí sobrepeso, tenía malas digestiones, dolor de cabeza... Me encontré con unos productos que no curaban pero daban calidad de vida. Cambié ciertos hábitos como el mal desayuno, exceso de hidratos, no beber agua... me di una oportunidad, me asesoraron bien y cambié mi vida. Me llena mucho la actividad, el toro me dejó muy vacío. Tengo otro negocio por fuera del toro pero me resultó reconfortante marcarme nuevas metas cuando ya creía que las había conseguido. Me ha enseñado a trabajar y es muy gratificante. Va más allá de lo comercial, ha llenado una parcela.

Gracias.

A la 1 de la mañana acaba una conversación con momentos de vida, toreo y enseñanzas inolvidables. Aunque no le guste, es y será un grandísimo torero. 

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